La crisis pandémica que estamos viviendo en todo el mundo  es seguramente multifacética y compleja. Por lo tanto, es perfectamente comprensible sentirse abrumado por todas las noticias trágicas, los feeds de las redes sociales y las medidas radicales de distanciamiento social recientemente impuestas. Si crees que esto comenzó como un puro accidente, una conspiración, o como yo, estás atrapado/a en un estado de disonancia cognitiva continua debido a  varias hipótesis , en el día a día, realmente no importa. Estamos aquí, estamos atascados, no tenemos idea de cuándo o cómo llegará a su fin este drama global, ni en qué medida seremos afectados a largo plazo, a nivel médico, económico, social y psicológico.

Si bien podemos romantizar esta pesadilla, como muchos ya lo han estado haciendo en las plataformas de redes sociales, y atribuyen la situación al “planeta que se está renovando a sí mismo», a » la naturaleza que nos está enseñando una lección», «que se necesita estar más conectado globalmente», etc., el resultado final, es decir, tenemos que mantener nuestra cordura y sobrevivir día a día. Aquí está mi aporte desde el punto de vista sistémico y yóguico (y no voy a predicar sobre lavarse las manos y usar una máscara, ya todos ustedes saben muy bien esto) sobre cómo pueden hacer frente en este momento.

 

  1. Cultiva la aceptación radical: mantenerse aterrizado y atento es crucial en este momento. Te recomiendo dedicar 10-15 minutos al día a una práctica sentada, con los ojos cerrados y atraer la atención a la respiración durante los primeros 5 minutos (inhalar y exhalar por la nariz). Una vez que logras vaciar tu mente y relajarte, llama la atención sobre la situación actual que estás viviendo, las emociones, el estrés, la preocupación y simplemente obsérvala sin juzgar ni etiquetar. Ciertos pensamientos perturbadores desencadenarán sensaciones en el cuerpo, como el pecho apretado, malestar abdominal, hombros rígidos, mandíbula apretada, etc. Observa estas sensaciones sin resistencia. No importa lo que surja, relájate y acéptalo. Con el tiempo, este ejercicio desarrollará tu fortaleza mental y te ayudará a lidiar con lo que se te presente con más claridad.

 

  1. Mantente enfocado: la mente es bastante tonta y, por naturaleza, proyectará los resultados más horrendos si se lo permite. Una cosa es aceptar la realidad tal como es, y otra, detenerte en ella y dejarte llevar por tus peores miedos. Mantente ocupado. Ten una misión, un plan a largo plazo, y toma medidas diarias para alcanzar tus resultados. Tal vez sea hora de comenzar tu práctica de yoga o fitness, escribir un libro, aprender una nueva habilidad o crear tu futuro plan de negocios. Cuanto más te concentres en tus objetivos y seas productivo, menos toxicidad experimentarás. Creo que realmente ayuda tener una rutina diaria y mantenerla.

 

  1. Desapégate del drama. Ser compasivos con los demás es lo que nos hace humanos, y ofrecer ayuda a amigos, familiares e incluso extraños, en momentos de necesidad debería ser la norma en nuestras interacciones. Sin embargo, hay un buen equilibrio entre mostrar compasión y quedarse atascado emocionalmente en la historia de otra persona. El primero es un acto de empoderamiento para ambas partes, y el segundo, una experiencia agotadora que le quita el poder a ti y a la persona que percibes como víctima. Al mismo tiempo, recuerda dejar tu propio drama también. ¿Tienes algún rencor? ¿Es hora de dejar ir y perdonar a quienes crees que han causado daños en tu vida? El perdón restaura inmensas cantidades de energía que necesitamos ahora, más que nunca.

 

  1. Se agradecido: si actualmente puedes trabajar desde tu casa, te encuentras bien y tienes una familia sana y que está en un lugar seguro, eres realmente muy privilegiado/a. Busca el lado positivo de cualquier situación, sin importar cuán negativo pueda parecer en ese momento. ¿Cómo has crecido como persona a través de esta experiencia? ¿Qué has aprendido hasta ahora y por qué estás agradecido/a? Cuenta tus bendiciones todos los días, ya que algunas de las cosas más básicas para ti, son un gran sueño para otro.

 

  1. Come, duerme y muévete. Nuestra mente está muy influenciada por nuestro estado fisiológico y viceversa. Por lo tanto, al cultivar su bienestar y equilibrio, no solo obtendrá fuerza mental, sino que también aumentará su sistema inmunológico tan necesario. Dormir lo suficiente asegura que tu cuerpo produzca suficientes citocinas, es decir, los tipos de proteínas necesarios para combatir el estrés y las infecciones. Eliminar, o al menos reducir, el azúcar blanco, la harina, las grasas saturadas, el alcohol y la cafeína reduce en gran medida la inflamación en el cuerpo y calma el sistema nervioso. Por otro lado, agregar un montón de verduras verdes, frutas, legumbres, probióticos, etc., puede ayudarte a mantener tu sistema inmunológico intacto. El ejercicio moderado está relacionado con la desaceleración de la liberación de hormonas del estrés, puede aumentar el número de glóbulos blancos que se necesitan para combatir las enfermedades, y para decirlo simplemente, ¡te verás y te sentirás mejor!

Para más información sobre el manejo de las emociones y la mente, puedes leer mi libro.